martes, 10 de diciembre de 2019

Y heme aquí


Y heme aquí, en un lugar llamado "Symposium Coffee House", ubicado en un pequeño pueblo en las afueras Aberdeen, Escocia, llamado Ellon, tomándome un café, observando (a duras penas por el empañamiento que produce el frío exterior y la calidez del local en los vidrios) a los transeúntes hacer sus diligencias mientras pienso y escribo sobre experiencias recientes.
Las buenas: compartir con mis hijos en el extranjero (el nuevo extranjero para mi que tengo ya seis años fuera de mi país) Mi niña aquí en Ellon, mi niña eterna, con sus contradicciones, su entusiasmo por la vida, su energía inacabable. Tratando, aún a estas alturas de nuestras vidas, de ayudarla (que es ayudarme) a aclarar sus ideas y emociones, ayudarla a ser feliz. Intentar reparar los errores de madre que seguro cometí, cuando ella era pequeña... Quién sabe si estoy a tiempo... En todo caso, lo menos que puedo hacer es intentarlo. Luego, regresar de nuevo a Madrid para hacer algo similar con mi hijo, el ingenioso, el dulce, el menor... para, finalmente, volver a mi país de acogida e intentar hacer lo mismo con mi otro hijo, el del medio, el guapetón, el intelectual. Y, en el camino de todo esto, definir, o tratar de definir, que coño haré con mi vida de mujer de "cincuenta plus", cosa en la que llevo más de cinco años trabajando sin gran éxito. Y en el medio de este vértigo de viajes, actividades y pensamientos, calmar, aplacar, serenar mi sufrimiento por la pérdida de mi único hermano, mi cómplice, mi confidente, mi reto, mi pesar, mi amor, mi héroe... ¡En fin! ¡Ahí vamos... ahí vamos! Gracias vida por todas estas oportunidades, por esta "terapia del dolor" tan de "primera clase", que ayuda a alivianar la turbación por la pesadumbre, la confusión y el miedo tanto o tan poco como cualquier otra de menor presupuesto...o a lo mejor no...

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